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Método y forma de trabajo

De la primera orientación a pasos sostenibles

Cómo trabajamos, en qué fases se desarrolla un acompañamiento y qué herramientas usamos. La transparencia es importante para nosotros: quien entiende cómo se trabaja puede participar mejor en las decisiones.

Un cuaderno abierto con líneas manuscritas, libros, una lapicera y un vaso de agua sobre una superficie de madera tranquila

Una estructura que orienta

Un buen acompañamiento sigue un orden reconocible sin volverse rígido. En esta página describimos en qué fases suele desarrollarse un trabajo conjunto, qué herramientas internas usamos y qué pequeños ejercicios puede probar incluso sin tener un turno.

Nuestros métodos toman aportes de la psicología, del abordaje sistémico y de la práctica de la atención plena. No los usamos como un programa fijo, sino como una caja de herramientas de la que elegimos junto con usted lo que se ajusta a su inquietud. El coaching y la reflexión no reemplazan un tratamiento médico o psicoterapéutico indicado.

Cinco fases

El recorrido de un acompañamiento

Las fases se construyen una sobre otra, aunque en la práctica a menudo se superponen. A veces volvemos de manera consciente a una fase anterior.

  1. 01

    Comprender la situación actual

    Al comienzo miramos con atención. ¿Qué lo ocupa, en qué situaciones aparece y qué intentó hasta ahora? Reunimos observaciones sin interpretarlas de forma apresurada y tenemos en cuenta también condiciones como el trabajo, la familia y la salud.

  2. 02

    Definir objetivos realistas

    A partir de esa comprensión desarrollamos objetivos alcanzables y verificables. En lugar de grandes deseos, describimos en qué notaría un cambio en su vida diaria. Los objetivos pueden modificarse más adelante; lo importante es que al inicio marquen una dirección.

  3. 03

    Acordar un plan de trabajo

    Definimos en qué formato, con qué frecuencia y con qué ejes vamos a trabajar. El plan queda por escrito, pero no es un programa rígido. Sirve como orientación compartida y se revisa y ajusta en cada revisión.

  4. 04

    Probar pasos prácticos en la vida diaria

    Entre encuentros, usted prueba pasos pequeños y acordados: una observación, una conversación, una rutina modificada. Lo que sucede se conversa en el encuentro siguiente. Incluso los pasos que no funcionan aportan pistas valiosas para seguir.

  5. 05

    Evaluar y cerrar

    En el momento acordado miramos hacia atrás: ¿qué cambió, qué sigue abierto y qué quiere llevarse? Un cierre consciente ayuda a consolidar lo logrado. Si lo desea, dejamos registrado cuándo podría tener sentido volver a contactarnos.

Desarrollo

Cómo puede evolucionar una inquietud

Un modelo simplificado de cómo una pregunta abierta puede convertirse, de a poco, en cambios sostenibles.

  1. 1

    La inquietud se aclara

    Una incomodidad difusa se convierte en una pregunta que puede ponerse en palabras y trabajarse en conjunto.

  2. 2

    Los patrones se hacen visibles

    Las secuencias repetidas de pensamientos, emociones y reacciones aparecen con más nitidez.

  3. 3

    Pequeños experimentos

    En la vida diaria prueba, en pasos abarcables, qué se puede hacer de otra manera.

  4. 4

    Lo útil se integra

    Lo que funciona se vuelve hábito y, con el tiempo, requiere menos esfuerzo consciente.

  5. 5

    El apoyo sigue disponible

    Después del cierre puede volver a escribirnos si surgen nuevas preguntas.

Este recorrido es un modelo, no una garantía. No todos los acompañamientos atraviesan todas las etapas, y las experiencias y los resultados varían de una persona a otra.

Herramientas

Cuatro instrumentos de trabajo que usamos internamente

Los irá encontrando a lo largo de un acompañamiento. Aquí explicamos para qué sirven.

Pasos claros

Llamamos Pasos claros a nuestra evaluación estructurada al inicio de un acompañamiento. Incluye algunas preguntas guía que recorremos juntos en el primer encuentro extenso: ¿cuál es el motivo? ¿En qué áreas de la vida aparece la inquietud? ¿Qué recursos están disponibles y qué cargas actúan al mismo tiempo? ¿Qué debería cambiar y qué no, de manera explícita? La evaluación no es un test ni da un puntaje. Ayuda a ordenar la conversación y a no pasar por alto nada esencial. También incluye la pregunta de si el coaching es la propuesta adecuada o si primero convendría una consulta médica o psicoterapéutica. Registramos los resultados en notas breves que usted puede consultar si lo desea.

Hoja de trabajo

La Hoja de trabajo es un plan flexible de una sola página que acompaña el trabajo conjunto. En ella figuran los ejes acordados, el formato elegido, la frecuencia prevista entre encuentros y dos o tres referencias en las que quiere notar cambios. La hoja es deliberadamente breve, para que siga siendo clara. No se completa una vez y se archiva, sino que se revisa en conjunto en cada revisión. Si un eje cambió, lo ajustamos; si un tema quedó resuelto, lo tachamos. Así la hoja refleja el recorrido real y no solo el plan original. Usted recibe una copia, puede agregar sus propias notas y ve de un vistazo en qué se está trabajando y qué ya quedó atrás.

Ciclos cotidianos

Los Ciclos cotidianos son pequeñas tareas de observación y prueba para el tiempo entre dos encuentros. Cada ciclo tiene tres partes. Usted elige una situación concreta que se repite, por ejemplo una reunión, la llegada a casa o una llamada determinada. Observa qué ocurre o prueba un pequeño cambio. Y anota brevemente lo que le llamó la atención. En la conversación siguiente lo miramos juntos. El esfuerzo debe ser bajo; en general alcanzan unos pocos minutos. Lo decisivo no es si el cambio funciona, sino lo que aprende sobre la situación y sobre usted. Un ciclo que no funcionó no es un fracaso, sino una información útil. Los ciclos son voluntarios: si una semana está demasiado cargada, los dejamos de lado.

Ventana de revisión

Una Ventana de revisión es un encuentro, o una parte de él, planificado especialmente para mirar hacia atrás y no hacia adelante. Se realiza después de algunas sesiones y al cierre, y también antes si hace falta. Revisamos juntos la Hoja de trabajo y sus notas, y nos hacemos tres preguntas: ¿qué cambió, aunque sea en lo pequeño? ¿Qué sigue igual y a qué podría deberse? ¿Qué queremos ajustar para la próxima etapa? La Ventana de revisión evita seguir por costumbre cuando el trabajo ya no ayuda, y también evita cortar demasiado pronto cuando algo empieza a moverse. Es además el momento para expresar críticas a nuestro trabajo. Al final hay una decisión conjunta sobre continuar, cambiar o cerrar.

Para probar

Seis pequeños ejercicios de reflexión

Puede probar estos ejercicios en cualquier momento, incluso sin un acompañamiento en curso. Elija uno que le resulte atractivo y tómese unos minutos.

  • 01

    Una nota breve sobre una situación exigente

    Tres frases que generan distancia.

    1. Después de una situación agotadora, tómese unos cinco minutos.
    2. Escriba tres frases: ¿qué pasó? ¿Qué pensé o sentí? ¿Qué hice?
    3. Al día siguiente, vuelva a leer la nota y agregue lo que le llame la atención ahora.

    No se trata de evaluar, sino de tomar una primera distancia de lo ocurrido.

  • 02

    Una breve pausa para respirar

    Notar la propia respiración sin modificarla.

    1. Haga una pausa de alrededor de un minuto, sentado o de pie.
    2. Dirija la atención a la respiración, tal como es en este momento.
    3. Note cuando los pensamientos se dispersan y vuelva con amabilidad a la respiración.

    Si el ejercicio le genera incomodidad, simplemente déjelo. Es una propuesta de atención plena y no un procedimiento médico.

  • 03

    Notar el sí a regañadientes

    ¿Cuándo dice que sí y en realidad quiere decir que no?

    1. Durante una semana, preste atención a los momentos en que acepta algo aunque algo en usted se resiste.
    2. Anote brevemente la situación y lo que sintió.
    3. Pregúntese: ¿qué habría necesitado para responder de otra manera?

    No hace falta cambiar nada enseguida. Darse cuenta ya es un paso importante.

  • 04

    Una conversación honesta con alguien de confianza

    Decir en voz alta lo que da vueltas en la cabeza.

    1. Elija a una persona en quien confíe y que sepa escuchar.
    2. Cuéntele lo que lo ocupa y aclare antes si busca un consejo o solo que lo escuchen.
    3. Después, observe qué cambió al ponerlo en palabras.

    A veces un pensamiento se ordena recién cuando se dice en voz alta.

  • 05

    Atención en una rutina cotidiana

    Preparar el mate o el café, lavarse los dientes, el camino al trabajo.

    1. Elija una actividad cotidiana que suele hacer en piloto automático.
    2. Hágala una vez al día de manera consciente: ¿qué ve, escucha y siente?
    3. Note hacia dónde se van los pensamientos y vuelva a la actividad.

    El ejercicio no requiere tiempo extra y entrena la capacidad de llegar al momento presente.

  • 06

    Una mirada amable desde afuera

    ¿Cómo vería la situación una persona que lo aprecia?

    1. Piense en una situación en la que fue muy duro consigo mismo.
    2. Imagine que una persona que lo quiere bien observó todo lo ocurrido.
    3. Escriba lo que esa persona le diría.

    El objetivo no es embellecer las cosas, sino lograr una mirada más equilibrada y más amable.

Estos ejercicios son propuestas de autorreflexión y no constituyen un tratamiento médico ni psicoterapéutico. Si atraviesa una carga persistente, ansiedad o desánimo, consulte con un profesional de la salud.